lunes, 13 de febrero de 2017

El reto de trabajar como "Bilingual Support" en el Scottish Storytelling Festival


Durante el mes de octubre participé como narradora invitada en el Festival Internacional de Narración Oral de Escocia (Scottish International Storytelling Festival) contando mis propias historias pero sobre todo en la figura de “Bilingual Support” de narradores de Perú (Wayqui), Argentina (Liliana Bonell) y Panamá (Rubén Corbett). Esta posición es algo difícil de comprender y de asumir. Por un lado, la organización no quería que yo trabajara como traductora (obviamente, para eso habrían contratado a un profesional de la traducción español-inglés) sino como narradora (pero lógicamente, los cuentos no eran míos sino de otros). Yo debía hacer propios los cuentos de otros, contarlos desde dentro, no “sencillamente” traducirlos. Fue un absoluto reto y desde aquí agradezco a los tres narradores su esfuerzo y paciencia. Con cada uno de ellos fue una experiencia rica y diferente.

El hecho de traducir las historias de otros ha sido algo totalmente nuevo. Si ya para mí es un reto contar en inglés mi repertorio no siendo bilingüe, contar el de otros es algo tremendo.

Sin embargo esta entrada es para reflexionar sobre la experiencia de traducir a Wayqui: fue tan sencillo como respirar. Los nervios, la preocupación por acceder o no al vocabulario, a las frases hechas o expresiones o por respetar el ritmo del cuento se disiparon por completo. La conexión fue real, plena, absoluta. Conociendo poco de los cuentos con antelación y sin haber ensayado antes, la narración fluyó tranquila. La historia se dejó contar a dos lenguas.

Antes de comenzar cada una de las sesiones con él, me preguntó qué quería que contáramos. Me incluía en la selección del repertorio, me hacía, por un día, narradora de sus cuentos. No era su traductora: narraba con él. El hecho de que él pensara así me hizo sentir tan cómoda que fui tan yo misma como contando mis propios cuentos. Fue asombroso sentir tanta calidez sobre el escenario. Las historias eran tradicionales, lo que facilitaba el asunto y unas me gustaban más que otras, pero, de algún modo, las hice mías por un tiempo. Llegó un momento en el que, a la segunda o tercera sesión, la narración fluía tan bien que a veces yo contaba cosas que él había olvidado añadir o él decía frases en inglés para trastocarme. El resultado fue un público conectado, divertido, cómplice, al que se le podían preguntar palabras o expresiones y que todo el tiempo asentía y sonreía siguiéndonos. Las risas fluyeron libres y las lágrimas también. Fue un juego del que todos conocíamos las reglas y que incluyó sorpresas estupendas.

La mayor parte del público nos preguntaba durante esos días cuántos años llevábamos trabajando juntos y era muy divertido percibir su desconcierto cuando les respondíamos que era la primera vez.
Sentí que la energía de Wayqui y su calma, su dejar hacer a los cuentos, su forma de respetar a los demás, hizo que yo actuara y me sintiera de esa manera.

Cuando finalizó el Festival, desde la organización me dijeron que cuando hablaban de la figura del “Bilingual suport” era esto a lo que se referían, así que no pude volver de aquella experiencia más contenta.

Aquí pueden ver un vídeo y algunas imágenes sobre la experiencia con Wayqui. ¡Ahora el espectáculo "Peruvian stories to heal the soul" espera viajar mucho!



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